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sábado, julio 13, 2024

El BCE tiene tres tipos de interés: ¿cuál influye más en los créditos e hipotecas?

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El dinero tiene un precio desde hace milenios. Se llama interés y es el que básicamente cobran los bancos cuando prestan dinero (a través de un crédito personal o una hipoteca, por ejemplo). Pero ¿quién decide cuánto cuesta el dinero? Los bancos centrales. Y en el caso concreto de la eurozona (formada por los 20 países que usan el euro, España entre ellos), esa competencia la tiene el Banco Central Europeo (BCE), la institución monetaria de la Unión Europea (UE). Su Consejo de Gobierno se reúne cada seis semanas para decidir en qué nivel sitúa los tipos de interés. Lo curioso es que el organismo no tiene un solo tipo, sino tres. Todos influyen de una forma u otra en el coste de los préstamos y en la retribución de los ahorros, pero ¿cuál lo hace de forma más directa (y, por tanto, es más importante para las familias europeas)?

El Banco Central Europeo existe para cumplir con un cometido claro: mantener la estabilidad de precios en la zona euro. Así lo establece el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (en el artículo 119). De esta manera, el objetivo primordial del ente es evitar que la inflación (subida de los precios) se descontrole. Para ello, el propio BCE se ha marcado como objetivo que el índice de precios al consumo (IPC) ronde el 2% a medio plazo. Una meta que, según sus previsiones, no logrará hasta 2025 como pronto por la actual crisis de precios que sufre el Viejo Continente. En septiembre (último dato disponible) el IPC general del área monetaria se situó en el 4,3% interanual, lo que significa que la tasa de inflación es todavía más del doble de la pretendida por el Eurobanco.

Debido a la mencionada crisis, el BCE elevó los tipos de interés en julio del año pasado por primera vez en más de una década. Hasta entonces estuvieron en mínimos históricos, por lo que a esa época comprendida entre 2012 y 2022 los expertos y economistas la denominan la del ‘dinero gratis’. Sin embargo, las cosas han cambiado rápidamente: a esa primera alza histórica le han seguido otras nueve.

Este jueves, 26 de octubre, el Consejo de Gobierno del organismo (aquí puedes ver por quiénes está formado) ha tomado una nueva decisión sobre los tipos. En línea con lo esperado, los ha dejado sin cambios. Dicho de otra manera: no los ha aumentado por undécima vez consecutiva. Esto es importante porque es la primera pausa en casi año y medio.

Los tres tipos de interés del BCE

Para poder comprender las decisiones que toma el Banco Central Europeo es clave saber que no tiene un solo tipo de interés, sino tres. Estos son:

  1. El de las operaciones principales de financiación (o tipo de interés principal).
  2. El de la facilidad de depósito (o tasa de depósito).
  3. El de la facilidad marginal de crédito.

Los tres tipos marcan de diferentes maneras «cuánto les va a costar a los bancos tomar prestado del BCE o cuánto reciben por depositar su dinero en dicha institución», explica Jaime Martínez, responsable de Unidad, Estrategia de Política Monetaria, del Banco de España (BdE) en el último post del blog del organismo. Como España forma parte de la zona del euro, el BdE está integrado en el Eurosistema con los demás bancos centrales de cada país del euro y el BCE.

Tal y como explica este experto, una vez que el BCE decide en qué nivel pone los tres tipos de interés, «se pone en marcha el mecanismo de transmisión de la política monetaria» a la economía. En primer lugar, los tipos oficiales determinan (junto con la cantidad de liquidez en el sistema bancario) el tipo de interés al que los propios bancos se prestan dinero entre ellos, «es decir, los tipos de interés del mercado interbancario».

«Los bancos pueden prestarse dinero entre ellos a diversos plazos; si es a un día, el indicador de referencia del tipo de interés se denomina, en inglés, Euro short-term rate (€STR)», señala Martínez. Si las entidades se prestan a plazos más largos (tres o 12 meses, por ejemplo), la referencia es el euríbor, al plazo respectivo.

Así, en segundo lugar, los tipos del mercado interbancario se trasladan al coste de los préstamos e hipotecas que los bancos conceden a empresas y hogares. El euríbor a un año, al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas a tipo variable en España, es el ejemplo más notable por su ascenso al compás de los tipos del BCE desde el año pasado, encareciendo de forma considerable las cuotas que deben pagar mes a mes muchos hipotecados.

En cambio, la referencia para los préstamos a tipo variable que la banca concede a empresas suele ser el euríbor a tres meses.

¿Qué tipo de interés es el más importante?
La clave para saber en qué tipo oficial del BCE hay que fijarse más está en comprobar cuál de los tres está más ligado a los tipos del mercado interbancario. Y, como se puede ver en el gráfico de abajo, a día de hoy es la tasa de depósito.

«El tipo de interés de la facilidad de depósito constituye, a día de hoy, el tipo de referencia del BCE al que prestar atención», afirma Jaime Martínez. Por tanto, al contrarrio de lo que da a entender su nombre, el tipo de interés principal es actualmente menos importante para la ciudadanía del euro.

¿Por qué los medios no destacan la tasa de depósito?
Los medios de comunicación, especialmente los especializados en información económica, suelen recoger en los titulares de las noticias la evolución del tipo de interés principal en lugar del de la facilidad de depósito. La razón es que el tipo principal marca el precio en la ‘ventanilla’ del BCE donde los bancos de la eurozona asumen créditos a corto plazo.

«Antes de la crisis financiera, el tipo de interés del BCE al que estaban más ligados los tipos del mercado interbancario era, efectivamente, el de las operaciones de financiación», admite el experto de BdE. Pero las cosas cambiaron en 2012: en ese año, el Eurobanco hundió al 0% la tasa de depósito (que marca el rendimiento que reciben las entidades por su excedente de capital) para hacer frente a la crisis de deuda. De esta manera, al haberse quitado de facto la rentabilidad de dicho capital excedente de la banca, los tipos reales en el mercado reflejaban los tipos cero y posteriormente los tipos negativos.

Los tipos de interés en mínimos históricos, junto con otras medidas de política monetaria tomadas por el banco central a raíz de la Gran Crisis (como comprar de forma masiva bonos gubernamentales europeos), hicieron que su balance aumentara de forma «notable» y provocaron «una situación de elevada liquidez en el sistema bancario», recuerda Martínez. «Todo ello produjo una presión a la baja sobre los tipos interbancarios, que acabaron desligándose del tipo de las operaciones de financiación y aproximándose al de la facilidad de depósito», agrega.

Así las cosas, y de cara al futuro, «en la medida en que se reduzca el exceso de liquidez actual, el tipo de interés de las operaciones principales de financiación podría volver a ser importante», concluye el economista.

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