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sábado, julio 13, 2024

El euro digital, un poco más cerca de convertirse en realidad: qué es y qué aportaría

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El uso decreciente del dinero en efectivo en los países desarrollados, la mayor utilización de los pagos electrónicos y la irrupción de las criptomonedas han provocado que, desde hace años, la banca central se plantee crear divisas digitales que, al igual dinero fiduciario (el dólar, la libra, etc.), estén respaldadas por las entidades monetarias. La pandemia y el temor a que el covid pudiera contagiarse por el contacto con las monedas y billetes provocó que la demanda de efectivo sufriera un revés a nivel mundial y que se abriera el melón de las divisas digitales de los bancos centrales (central bank digital currencies, conocidas también como CBDC). Y entre los mayores emisores de divisas del planeta, el Banco Central Europeo (BCE) es el que ha tomado la delantera: ya está estudiando la creación del euro digital. La institución ha dado esta semana un paso más en esa dirección. Todavía no es seguro que la ‘versión 2.0’ del euro acabe siendo una realidad, pero es importante saber qué es y qué podría aportar a la ciudadanía de la eurozona (actualmente formada por 20 de los 27 países de la Unión Europea).

El euro sustituyó a la peseta en España oficialmente el 1 de enero de 2002. Y menos de dos décadas después, su ‘guardián’, el BCE, empezó a plantearse si hacía falta crear una versión digital para adaptarse a los tiempos. Y es que el efectivo «no permite explotar todas las ventajas que ofrece la creciente digitalización de la economía y la sociedad». Así lo afirma Juan Ayuso, director general de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pago del Banco de España (BdE), en un post del blog del banco central nacional. El BdE forma parte del Eurosistema, junto con el resto de entidades centrales de los demás países de la zona euro y el BCE.

¿Qué es el euro digital?
Si llega a existir, será «un medio de pago aceptado de forma generalizada en toda la eurozona, al igual que los billetes y monedas», de los que será complementario, y ofrecerá servicios básicos (abrirse una cuenta de ahorros, cargar fondos, pagar, etc.) «gratuitos y fáciles de utilizar», dice Ayuso.

¿Qué ventajas tendría?
Uno de los puntos a favor del ‘hermano pequeño’ del euro sería «garantizar el acceso al dinero emitido por el banco central en el entorno digital», indica el experto del Banco de España. A día de hoy, las monedas y los billetes son la base para sustentar la confianza de la ciudadanía en el sistema monetario por la certeza de que se puede obtener efectivo en cualquier momento en toda la eurozona. El euro digital, «contribuiría a mantener esa confianza en la moneda en el nuevo entorno», subraya el economista.

Juan Ayuso también defiende en su post que el euro digital «estaría basado en una infraestructura pública» que haría al sistema financiero europeo «más independiente de alternativas extranjeras». Esto es importante porque la infraestructura que nos permite hacer pagos electrónicos (máquinas, conexiones, protocolos…) es una pieza clave del sistema financiero en la actualidad, y lo seguirá siendo en el futuro con toda probabilidad. Y cuanta mayor independencia, menor riesgo de que colapse.

«También contribuiría a ello la modalidad offline, para hacer pagos en euros digitales sin necesidad de conexión a Internet y que se ofrecería junto con la modalidad online. El modo offline ofrecería una solución de respaldo ante caídas de la red y permitiría llevar los pagos digitales a zonas geográficas donde actualmente no son una opción», agrega.

Un asunto peliagudo a la hora de desarrollar el euro digital es si este afectará a la confidencialidad de las personas que lo usen para pagar. A principios de año, el italiano Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, defendió que el banco central no debería tener acceso a datos personales. En este sentido, Ayuso apunta: «El Eurosistema procesaría los pagos, pero sin saber quién hay detrás de cada transacción».

Más en concreto, «el nivel de privacidad de la modalidad offline sería como la del efectivo, ya que solo los usuarios podrían ver la información de sus pagos». En cuanto al modelo online, «la experiencia sería equivalente a la que tenemos hoy con los pagos electrónicos: los usuarios accederían al euro digital a través de las entidades financieras y solo estas tendrían visibilidad sobre su información personal».

¿Cuándo empezará a usarse el euro digital (si finalmente se crea)?
El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió este miércoles pasar a la siguiente fase en la creación y puesta en marcha del euro digital. Hace dos años comenzó la primera fase, la de investigación, durante la que se estudiaron «las opciones de diseño y los posibles modelos de distribución» de la potencial divisa digital, según explica la institución monetaria en un comunicado.

Las conclusiones de todos esos análisis se han recogido en un informe (que se puede leer aquí) y basándose en estas «el BCE ha diseñado un euro digital que sería ampliamente accesible para los ciudadanos y las empresas mediante su distribución por intermediarios supervisados, como las entidades de crédito», asegura el ente.

Con esta idea, el banco central da el siguiente paso y el próximo 1 de noviembre empezará la fase de preparación. Prevé que esta dure dos años y, durante este tipo, se espera acabar «la elaboración de las normas de funcionamiento del euro digital y la selección de los proveedores» que podrían desarrollar su «plataforma y la infraestructura», indica.

Eso sí, el Consejo de Gobierno del BCE no decidirá si emitir o no el euro digital «hasta que el proceso legislativo de la Unión Europea haya concluido». A finales del pasado junio, la Comisión Europea anunció su propuesta sobre cómo legislar el euro digital, que ahora tendrán que debatir y aprobar tanto el Consejo Europeo (los Gobiernos de los 27 países de la UE) y como el Parlamento Europeo.

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