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sábado, julio 13, 2024

Subastan 4,000 menús presidenciales y reales en París

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Una colección de 4.000 menús de banquetes oficiales que se remontan a la época de Napoléon III hasta la actualidad saldrá a subasta este viernes en París.

El lote pertenece al chef francés Christophe Marguin y su venta supone una «primicia mundial», según la casa de remates Millon.

Entre los menús, que pueden ser admirados en la sede de Millon, hay curiosidades para todos los gustos.

Por ejemplo, una cena del 5 de junio de 2014 que estuvo a punto de provocar un incidente diplomático.

Fue durante las conmemoraciones del 70º aniversario del Desembarco Aliado en Normandía.

El presidente francés de aquel entonces, François Hollande, recibió a su homólogo estadounidense Barack Obama en un restaurante con estrellas Michelin del chef Guy Savoy.

Después de una ensalada de langosta azul y un róbalo a la parrilla, Barack Obama «retrasó el programa de la cena pidiendo un plato de queso antes del postre», lo que podría haber sido problemático porque Hollande debía reunirse luego en el Elíseo para una segunda comida con el presidente ruso Vladimir Putin, cuenta a la AFP Pierre Marquis, experto del gabinete Poulain que participa en la operación.

Mucho menos problemático y más espectacular: un almuerzo servido a 23.000 alcaldes franceses en los jardines de las Tullerías, cerca del Louvre, para la Exposición Universal de 1900, que requirió 7 kilómetros de mantel, 125.000 platos, 600 cocineros y ayudantes, 2.200 camareros, 2 toneladas de salmón, 1.200 litros de mayonesa y 39.000 botellas de vino.

Mensajes subliminales

La colección, que cubre 150 años de historia diplomática y gastronómica, comienza con una cena ofrecida por Napoleón III en 1868 regada con vinos finos.

Le sigue una multitud de cenas de Estado que incluyen al emperador de Japón Hirohito, Nelson Mandela y Sadam Husein.

Estos menús, valorados entre 10 y 1.500 euros cada uno, están impresos en seda o papeles de gran calidad, decorados a veces por famosos artistas, como el realizado para el presidente estadounidense Jimmy Carter con una litografía de Marc Chagall.

«A lo largo de los años se observa la evolución de las relaciones internacionales. Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX las visitas oficiales eran mucho más raras, y por lo tanto cada una estaba marcada por eventos excepcionales: desfiles, varios banquetes en el palacio presidencial del Elíseo, una comida a veces en Versalles y, a menudo, maniobras militares y veladas en la Ópera o en el teatro», relata Marquis.

Algunos menús también contienen mensajes subliminales.

Cuando Francia intentaba estrechar sus lazos con Rusia y Gran Bretaña en 1897, la cena ofrecida en honor del zar Nicolás II incluía «esturión del Volga a la moscovita», así como «piña a la Victoria», un postre que llevaba el nombre de la reina de Inglaterra de la época.

Habitualmente, es el presidente francés quien tiene la última palabra respecto a la elección del menú, muy discutido de antemano para no cometer un desliz diplomático, según Pierre Marquis.

En ocasión de una de las numerosas visitas de la reina Isabel II, Francia propuso, por ejemplo, un menú «con o sin foie gras» por temor a molestar a su hijo Carlos, defensor del bienestar animal.

«Pero fue la reina, que adoraba el foie gras, quien tuvo la última palabra», revela el experto.

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