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viernes, mayo 24, 2024

La economía de EEUU se congela antes de lo esperado, pero la inflación sigue dando avisos serios

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La economía de EEUU empieza a pagar el año largo de subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Sin embargo, esta incipiente debilidad no se acaba de ver en los precios: la inflación sigue dejando avisos preocupantes cuando los datos últimos datos de Índice de Precios al Consumo (IPC) mensuales ahondan en la senda de la desinflación.

El Producto Interior Bruto (PIB) real de EEUU avanzó en el primer trimestre de 2023 un 1,1% anualizado, según la estimación preliminar publicada este jueves por la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio. Es prácticamente la mitad del 2% que esperaban los analistas y notablemente menos que el 2,6% anualizado del anterior trimestre.

El crecimiento se desaceleró más de lo esperado debido a que la tibia inversión empresarial y la reducción de los inventarios moderaron el repunte del gasto de los consumidores. Este avance reflejó aumentos tanto en bienes como en servicios, incluido un repunte en las compras de vehículos.

Aunque el consumo aumentó un 3,7% anualizado que contrasta con el 1% del último cuarto de 2022, es menos de lo esperado por algunos analistas, como los de Capital Economics, que preveían un repunte del 4,5% dados los fuertes datos de ventas minoristas y de empleo registrados a comienzos de año. «El mayor gasto de los consumidores impulsó la mayor parte del avance, aunque los datos mensuales muestran que el crecimiento se produjo a principios del primer trimestre», aprecia Oren Klachkin, de Oxford Economics.

El descenso del 0,4% anualizado de la inversión fija privada también fue ligeramente inferior al previsto, ya que la caída del 7,3% de la inversión en bienes de equipo (la mayor caída desde el inicio de la pandemia) y del 4,2% de la inversión residencial contrarrestaron los avances registrados en otros sectores. No obstante, este último dato supone una gran mejora con respecto a la caída del 25,1% registrada en el cuarto trimestre, y se suma a los indicios de que el declive del sector inmobiliario está tocando fondo.

La caída de los inventarios ha supuesto un importante lastre del 2,3% anualizado y la previsión es que se sigan debilitando a medida que se debilite la demanda. El aumento de las existencias por parte de las empresas infló las cifras de la lectura de PIB del pasado trimestre y se esperaba que las tornas cambiasen en sucesivas entregas de cifras, lo que confirmaría el deterioro de la situación.

El gasto público aportó una contribución positiva, mientras que, con un aumento de las exportaciones del 4,8% anualizado y un incremento de las importaciones del 2,9%, el comercio exterior neto fue prácticamente neutro para el crecimiento. «La demanda interna se debilitará a partir de ahora, a medida que se dejen sentir los efectos retardados del endurecimiento de la política de la Reserva Federal y las normas más restrictivas para la concesión de préstamos», apunta Klachkin.

Aunque el dato global de PIB invita a pensar en un menor crecimiento y eso frena las expectativas de una Reserva Federal persistente con el endurecimiento, el desglose de datos también recoge que el deflactor repunta ligeramente hasta el 4% frente al 3,7% estimado y el 3,9% anterior. Un aumento que no va en la dirección de lo que quiere el banco central.

«La inflación se mantuvo muy por encima de su tasa prepandémica. La inflación general medida por el índice PCE -deflactor del consumo- disminuyó 0,8 puntos porcentuales hasta el 4,9% interanual, mientras que la inflación subyacente se redujo 0,1 puntos porcentuales hasta el 4,7% interanual. Creemos que la elevada inflación y la relajación de las tensiones en el sistema bancario llevarán a la Reserva Federal a una subida de 25 puntos básicos en la reunión del FOMC de la próxima semana, lo que nos acercará al final del ciclo de subidas de tipos», defiende Klachkin.

«Dato mixto para bolsas y bonos. Se mantiene como escenario más probable que la Fed suba tipos la próxima semana 25 puntos básicos hasta el rango 5%-5,25% y que los mantenga en ese nivel al menos hasta final de año», señala el Departamento de Análisis de Bankinter.

«El decepcionante aumento del 1,1% anualizado del PIB del primer trimestre indica que la economía tenía menos impulso a principios de año de lo que se pensaba», valora Andrew Hunter, analista de Capital Economics. El experto pone el foco en el consumo, al que culpa en parte de la caída en el dato global.

Según Hunter, esto refleja principalmente las revisiones de los datos de ventas al por menor publicados a principios de esta semana, que mostraban un crecimiento mucho más débil en los últimos meses de lo que se había sugerido anteriormente. Además, incide, los datos revisados siguen mostrando un patrón mensual similar: un aumento de las ventas en enero seguido de debilidad en febrero y marzo. En este sentido, llama a esperar a los datos de consumo de marzo, que se publican este viernes.

«En conjunto, los datos confirman el mensaje de otros indicadores de que, si bien el crecimiento económico se está ralentizando, aún no se ha hundido. No obstante, dado que la mayoría de los indicadores adelantados de recesión siguen en rojo y que el endurecimiento de las condiciones crediticias aún no se ha dejado sentir, esperamos que pronto se produzca un debilitamiento más acusado», expone Hunter. «Seguimos esperando que la subida de los tipos de interés y el endurecimiento de las condiciones crediticias empujen pronto a la economía hacia una leve recesión«, sentencia.

«Creemos que el primer trimestre acabará siendo el mejor para la economía este año. Esperamos un crecimiento marginal del PIB en el segundo trimestre y una leve recesión en la segunda mitad del año, ya que el endurecimiento de las condiciones crediticias, los elevados tipos de interés y las persistentes presiones sobre los precios llevan a los consumidores y a las empresas a frenar el gasto», apostilla Klachkin.

«Los riesgos para el crecimiento se inclinan decididamente a la baja a medida que los motores que impulsaron la actividad a principios de 2023 pierden fuerza, mientras que la contracción de las condiciones crediticias podría ser más grave de lo que ya hemos tenido en cuenta en nuestras previsiones», cierran desde Oxford Economics.

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