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martes, mayo 28, 2024

Argentina importa billetes de Europa porque sus impresoras ya no dan abasto con la hiperinflación

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La inflación ha sido un problema en todo el mundo en los dos últimos años, pero lo de Argentina es algo especial. No solo porque este país haya sufrido repetidos episodios de hiperinflación en periodos muy cortos de tiempo, sino también porque cuando los precios se descontrolan, Argentina suele ser de uno de los países peor parados del mundo. Prueba de ello es que la Casa de la Moneda del país es incapaz de imprimir todos los billetes que demanda el Banco de Argentina. Además, parte esos ‘papelitos’ hacen miles de kilómetros y cruzan océanos para llegar hasta Buenos Aires, lo que evidencia la gravedad del problema.

La inflación está fuera de control en Argentina. Tanto es así, que incluso ha rebasado las proyecciones más pesimistas que manejaba el propio Banco Central del país, tras ubicarse en abril pasado en el 108,8% interanual y el 8,4% mensual, 4,5 y 0,9 puntos más que en marzo, respectivamente. Los precios al consumidor informados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) batieron con las previsiones de los analistas que elaboran las proyecciones. Esto ha forzado al Banco Central de Argentina a revisar dichas proyecciones al alza por enésima vez.

El Banco Central de Argentina estipuló que para el resto del año la inflación llegará al 126,4%, aunque ese número podrá ser superado fácilmente en menos de 8 meses si el desequilibrio monetario del país mantiene ese ritmo, un problema que el propio presidente argentino, Alberto Fernández, admitió recientemente. Férnandez se enfrentó en 2018 al expresidente Mauricio Macri asegurando que la economía del país se parecía cada vez más a la de Venezuela. Fernández acusaba a Macri de haber llevado la inflación al 35% y que para comprar un dólar se necesitaran 40 pesos.

«¿Se acuerdan cuando Macri decía que con Cristina Fernández de Kirchner íbamos camino a ser Venezuela? Lamentablemente los que «venezualizaron» la economía fueron los Macri’s Boys…el dólar a 40 pesos y la inflación al 35%… Argentina a la deriva…Y AHORA QUE VAN A DECIR?… PATÉTICOS», rezaba el tuit literal de Fernández allá por 2018.

Hoy, en 2023, la inflación está por encima del 100% y Fernández admite lo siguiente: «Tenemos un problema muy serio con la inflación, en abril tuvimos una corrida cambiaria que llevó el dólar de 460 a casi 500 pesos. Toda subida del dólar repercute en los precios y se produce una escalada, después el dólar baja y los precios no», comentaba Fernández en declaraciones a Radio 10.

A finales del mes pasado, la divisa argentina se hundió hasta los 495 pesos por dólar en los mercados paralelos, generando aún más incertidumbre entre la población y las empresas. La fuerte volatilidad del peso, además de generar inestabilidad y grandes ineficiencias impide a la población entender los valores reales de cada producto. El resultado es un rechazo casi generalizado de los hogares argentinos del peso y la adopción del dólar como divisa de reserva.

Inflación disparada y PIB a la baja

Aunque la situación ya es muy grave, hay todavía quien cree que puede ser peor. Los analistas de JP Morgan han publicado esta semana sus previsiones sobre varias economías y destacan que la inflación en Argentina podría seguir subiendo, al menos, hasta 2024, cuando alcanzaría una tasa anual del 150%. Por el contrario, estos expertos esperan que el PIB se contraiga un 3,3% este año y un 1,7% en 2024. Es decir, la estanflación en Argentina es una realidad abrumadora.

Además, en este rebrote del IPC, Argentina tiene la segunda inflación más alta del mundo sobre los alimentos. El viernes pasado, la agencia estatal de estadísticas INDEC de Argentina reveló que la inflación en los precios de los alimentos durante los 12 meses que terminaron en abril fue del 115%. Esa cifra solo ha sido superada por el Líbano, que tiene una inflación alimentaria del 352%.

Siguiendo con las comparaciones, Argentina tiene los tipos de interés más elevados del mundo, solo por detrás de Zimbabue. El Banco de Argentina subió el precio del dinero hasta el 97% hace escasos días en un intento por incentivar a los argentinos a mantener sus ahorros en pesos.

Las impresoras no dan abasto

Tal es la situación, que las impresoras del banco central no dan abasto para producir tantos billetes. ¿Cuál es la solución que está poniendo en marcha el gobierno y el banco central? No es una solución nueva (ya recurrieron a ella en crisis anteriores), pero sigue llamando la atención: importar billetes de otros países que tienen capacidad logística de sobra para producir más dinero.

No obstante, en la actualidad es problema es un tanto más grave. Lo lógico sería pedir ayuda a los países que tienen capacidad para imprimir billetes y que se encuentran geográficamente más cerca, por aquello de reducir costes y lograr cierta eficiencia. En esta ocasión no está siendo suficiente con eso y Buenos Aires está adquiriendo billetes también a países europeos.

Una fuente que tiene información al respecto y que ha pedido no ser identificada, explicó a la agencia financiera Bloomberg que los billetes llegarán preimpresos, en una suerte de planchas gigantes sin cortar que se transportan en palés. Una vez en Argentina, se procede a cortar estas láminas para que los billetes se puedan poner en circulación de forma individual.

Las fuentes de Bloomberg explican que la Casa de la Moneda no puede hacer frente a los pedidos del Banco Central de Argentina, por lo que se está viendo obligado a importar de París y Malta, que se unirán a los clientes habituales de la Casa de la Moneda como son Brasil, España o China.

La entidad, que desde este año preside Ángel Mario Elettore, lanzó un concurso público para negociar traslados aéreos de más de 1.160 palés de billetes desde la capital francesa y desde la isla situada al sur de Italia para los próximos cuatro meses, por lo que se unirían a España, Brasil y China como proveedores de pesos argentinos.

A través de estas licitaciones públicas están llegan este mes de mayor desde París seis envíos en los que se deberán transportar 360 palés de billetes, cuyo peso total asciende a 92.721 kilogramos. Desde Malta, por otro lado, se realizarán ocho envíos, en los que deberán trasladarse 806 palés de billetes, por 182.962 kilogramos. En ambos casos, el contrato sería prorrogable por otros dos meses si la Casa de la Moneda de Argentina así lo decide.

Los cálculos realizados por Bloomberg del cargamento que llegará de París equivaldría a unos 80 millones de billetes, mientras que desde Malta llegarían otros 180 millones. Según las estimaciones de la agencia financiera americana, cada 1.000 billetes costarían entre 120 y 125 dólares, por lo que Argentina debería pagar entre 31,2 millones y 32,5 millones de dólares sin contar los costes del flete aéreo. Es decir, unos 0,12 céntimos por unidad.

Todas estas montañas de pesos argentinos que se imprimen en tres continentes diferentes son el reflejo de la aceleración inflacionaria en el país.

Corriendo al banco

Mientras que esto sucede, los argentinos se encuentran inmersos en una carrera por sacar sus dólares del banco y guardarlos bajo el colchón. Las familias y empresas temen que el Gobierno puede anunciar algún tipo de ‘corralito’ u otra medida que ponga en riesgo el valor de esos dólares.

Los argentinos han retirado del sistema bancario más de 1.000 millones de depósitos en dólares desde finales de marzo hasta finales de abril, ante los rumores de una posible ‘quita’ o ‘devaluación’ de estos activos en dólares.

Los depósitos en dólares cayeron hasta los 15.300 millones dólares a finales de abril, frente a los casi 16.400 millones, lo que supone una disminución del 6,7%, según datos del banco central publicados el viernes.

En Argentina, las cuentas corrientes están denominadas en pesos, pero las cuentas de ahorro pueden estar denominadas en dólares estadounidenses, una herramienta muy usada por los depositantes tras décadas de crisis cambiarias y una inflación galopante.

La situación de Argentina es una vez más extremadamente compleja. La recesión y una inflación galopante está a forzando la marcha de miles de argentinos que hacen el camino inverso que sus billetes. Mientras que los pesos vuelan de Europa a Argentina, los argentinos se marchan de su país en busca de una vida mejor en Europa.

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