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martes, mayo 28, 2024

Avicultura de República Dominicana, un sector cada vez más resiliente y tecnificado

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En Acacia, solo el olor concentrado a plumas en el ambiente delata el trabajo que ocurre al interior de las 17 granjas que conforman la finca de Pollos Cibao, considerada modelo en la innovación para la crianza de aves de engorde bajo ambiente controlado.

Al llegar a las instalaciones ubicadas en Santo Domingo Norte, tanto empleados como visitantes deben usar gorros, batas y botas plásticas, reglamentarias para mantener la bioseguridad en el interior de las naves donde poco más de 357,000 pollos comen, beben y pían las 24 horas del día.

Una buena parte del oficio al que José Beltrán ha dedicado su vida consistía en cargar cubos con agua y alimento para abastecer a miles de pollos criados a cielo abierto. Junto a otros compañeros, se encargaba además de la limpieza estricta que requiere cada infraestructura al culminar la parvada, como se le conoce al ciclo de engorde de las aves.

Su rutina de trabajo se vio transformada hace cuatro meses cuando Pollos Cibao, empresa para la cual trabaja desde hace casi 25 años, lo entrenó a él y a otros 10 empleados en el manejo de las tecnologías que se están implementando en fincas como Acacia para automatizar la producción en la compañía.

“Creo que he aprendido un poco. Miro al encargado y, cuando les digo a los muchachos qué hacer, pues es posible que sea así”, afirma el avicultor reconociendo que, aunque el trabajo puede verse a simple vista como “mucho más cómodo”, la atención que requieren los 21,000 pollos que ahora se pueden tener por granja (18 por metro cuadrado) conlleva más responsabilidades.

La tecnificación de las prácticas laborales a través del uso de las nuevas tecnologías ha permitido a la avicultura dominicana superar, por mucho, la capacidad de producción del pollo, un alimento indispensable en la mesa de los dominicanos y que cuenta con una demanda mensual de 18 millones de libras cada mes, puntualizó el director de Operaciones de Pollos Cibao, Pedro José Bencosme.

Para el empresario, las granjas en ambiente controlado representan “la innovación” del futuro, un porvenir que motivó a la compañía a cambiar la operatividad de sus granjas en 2013. A la fecha, el 90% de los recintos donde el pollo es producido funciona bajo esta modalidad.

“Vimos la necesidad de transformar (las naves) de ambiente abierto a controlado, mayormente por el cambio climático, ya que en verano la mortalidad de los pollos aumentaba del 12 al 15%”, explica, agregando que este número se ha reducido a un 5%, aumentando la eficiencia de la empresa dentro del sector cárnico y garantizando un proceso controlado bajo mejores controles de sanidad.

De esta manera, si el ciclo de producción tomaba 80 días, bajo ambiente controlado esto se reduce a 60, por lo que la empresa puede tener hasta seis lotes de carne avícola al año.

Automatización

Los pollos se trasladan desde su primer día de nacimiento a las granjas. Allí duran 40 días, en los que su alimentación y agua se realizan con un sistema motorizado.

El agua es proporcionada a los pollos a través de un goteo que también es controlado por computadora.

El alimento, que antes se distribuía manualmente por los avicultores, ahora se distribuye a través de unas bazucas, donde se deposita a granel para pasar de ahí a unas líneas que se activan cada vez que los canastos de comida, dentro de la nave, se vacían. En otra línea se distribuye el agua en un sistema que les permite a los pollos beber por goteo.

Los pollos necesitan de un buen manejo de la luz, temperatura y humedad para brindarles el confort que necesitan para crecer rápidamente y alcanzar un engorde que garantice una proteína animal de buena calidad.

Los empleados que antes debían garantizar el cumplimiento de estos indicadores de manera manual, ahora monitorean un sistema automatizado que adapta estas condiciones al ciclo de vida del polluelo desde el primer día que llega a la granja.

“El pollo lleva un tipo de exigencia a medida que va creciendo. Cuando está pequeño, manejamos una tabla de calefacción de 32 grados hacia abajo. A medida que pasan ocho o diez días, empezamos con un proceso de ventilación, de paneles de enfriamiento, en los que los pollos se llevan a la parte de atrás (de la nave) donde tenemos paneles de enfriamiento para mantener la temperatura ideal dentro del pollito para garantizar una sensación térmica acorde a su edad de vida”, describe el técnico de Ambiente Controlado de Pollos Cibao, Miguel Valera.

Producción de huevos

La cadena de valor de los huevos también se ha puesto al día con las transformaciones tecnológicas que está viviendo el sector avícola. Granjas como la hacienda Guanuma, en Monte Plata, tienen la capacidad de producir más de 350,000 huevos diarios que son comercializados diariamente bajo la marca Huevos del Sol.

Las líneas de recolección operan constantemente, recolectando
alrededor de 350,000 huevos diariamente de unas 300,000 gallinas en postura.

La hacienda cuenta con una población de 500,000 gallinas ponedoras, de las cuales 300,000 se encuentran en postura. Estas aves se encuentran en una plataforma que distancia su cuerpo del suelo, facilitando su recolección y el retiro del desecho. Cada una ha sido mejorada genéticamente para aumentar su fertilidad, lo que les permite producir un huevo cada 26 horas, durante un promedio de 56 semanas seguidas.

La recolección es realizada por una máquina, que traslada líneas repletas de huevos por un corredor que va directamente al almacén. Dentro, unos 30 empleados retiran los huevos del corredor, verifican que se encuentren en buenas condiciones y lo empaquetan, listo para la venta en los anaqueles de los supermercados.

Aquellos huevos cuya cáscara es muy frágil son vendidos al sector industrial, para el aprovechamiento de sectores como la panadería y la repostería. El dueño de la Hacienda Guanuma, Miguel Lajara, puntualiza que los avicultores se han ocupado en mejorar la calidad de los productos y su competitividad, lo que los ha llevado a invertir alrededor de US$100 millones para innovación tecnológica en los últimos 18 meses.

“El sector avícola en este país es autosuficiente: producimos lo que el país consume, sin necesidad de importar”, puntualiza el empresario, quien considera que el huevo es una “proteína perfecta”, tanto por su valor nutricional, como lo asequible que es para la gente. “Un huevo se vende a RD$5 la unidad, y una libra tiene siete huevos. ¿Qué libra (de proteína) le cuesta a la gente RD$35?”, dijo Lajara.

Un sector que “hay que proteger”

La participación que tiene tanto el huevo como el pollo en la dieta dominicana lo vuelven un producto político, lo que hace que cualquier alteración en su producción o en su precio impacte sensiblemente a los ciudadanos.

Por ese motivo, Lajara considera que, aunque el sector avícola dominicano cuenta con una autosuficiencia que ha desarrollado a lo largo de 70 años de crecimiento, la economía de los productores se ha visto afectada por el alza de materias primas y la sobreproducción de huevos producto de las irregularidades en el comercio con Haití, principal consumidor luego de los dominicanos.

La inversión total en tecnologías que Pollos Cibao ha realizado en la finca Acacia ha sido de US$3.4 millones.

Una producción que cuente con aún más planificación, la creación de más espacios de diálogo entre los sectores privados y públicos y la reducción de las importaciones son algunas de las medidas que Lajara entiende prolongaría la supervivencia del sector a largo plazo.

“El sector avícola necesita un tomador de decisión pública que sea su aliado en la planificación de la producción, teniendo consciencia de la necesidad de supervivencia que tenemos”, explica. Asimismo, indica que se necesita crear más espacios de diálogo, ya que de allí pueden surgir políticas públicas que permitan que continúe la conservación y el desarrollo del sector.

El fortalecimiento de esas estructuras entre el sector público y privado permitirá “que el consumidor siga teniendo un precio justo y el productor una rentabilidad aceptable”.

Aportes de la avicultura dominicana

El sector avícola genera ingresos que contribuyen a dinamizar la economía dominicana. Cifras de la Asociación Dominicana de Avicultura (ADA) contemplan que el valor total de la producción de pollos de engorde en RD$58,000 millones, mientras que la producción de huevos se encuentra en RD$15,857.3 millones.

La carne de pollo genera 26,500 empleos directos, con más de 450 productores pequeños, medianos e integrados, responsables de abastecer a más de 300 distribuidores a nivel nacional y de generar también empleos para 7,000 picadores de mesas a nivel nacional.

En el caso del huevo, alrededor de 400 productores son los responsables de producir unas 3,203.5 millones de unidades anuales de huevos en el país. 226 millones de huevos van mensualmente a los mercados dominicanos, mientras que 40 millones van a Haití.

Energías renovables en la avicultura

La finca Acacia y la hacienda Guanuma se han auxiliado de las energías renovables para garantizar una producción ecosostenible.

Tanto la finca Acacia como la hacienda Guanuma se han auxiliado de las energías renovables para garantizar una producción ecosostenible.

En el caso de la finca, Pollos Cibao ha implementado paneles solares, con capacidad de producir 450 kilovatios, con los cuales se mantienen todas las operaciones diarias de la granja y deja energía almacenada. La empresa invirtió alrededor de US$1.8 millones en la instalación de esta tecnología.

Por su parte, los desechos de las gallinas ponedoras en la hacienda Guanuma se utilizan para la producción de biogás, el cual procesa los biodigestores en dos plantas eléctricas preparadas para ello. La empresa dispone de esta tecnología desde hace cinco años y, en la actualidad, se encuentran en negociaciones para sumar parte de la energía que produce al sistema eléctrico interconectado.

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