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viernes, abril 12, 2024

Degradación de los suelos impide producir alimentos

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El suelo es un recurso finito, esto quiere decir que su pérdida y degradación no es recuperable en el transcurso de una vida humana. Tan solo un centímetro de la capa superficial puede tardar hasta 1,000 años en producirse. Los suelos afectan los alimentos que consumimos, el agua que bebemos, el aire que respiramos, nuestra salud y la de todos los organismos vivos del planeta.

La contaminación de estos puede alterar la biodiversidad del suelo, reduciendo la materia orgánica que contiene y su capacidad de actuar como un filtro para el agua. También puede provocar una reacción en cadena.

Por ejemplo, los contaminantes en el suelo pueden afectar las aguas subterráneas que luego se acumularán en las plantas y posteriormente pasarán a los animales que pastan y a las aves, finalmente a los seres humanos, según el informe “Perspectiva de la Agricultura y del Desarrollo Rural en las Américas” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El presidente del Instituto de Derecho Ambiental de la República Dominicana (Idard), César Vargas, señala que a medida que se excava, el suelo disminuye y se calienta lo cual afecta la biodiversidad, debido a que una gran cantidad de animales e insectos viven a dos metros de profundidad, donde reciben más nutrientes, como agua, oxígeno y las condiciones de presión son mínimas.

En ese sentido, apunta que las causas que dañan el suelo son la deforestación, los monocultivos, la ganadería, vertederos, la creación de residuos y la urbanización. “Cada vez que pavimentamos una calle o construimos un edificio le estamos quitando al suelo capacidad productiva, estamos condenando a millones y millones de microorganismos a morir , ya que no podrán recibir nutrientes del suelo”, señala el dirigente.

Y es que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tanto en los ecosistemas naturales como en los agrícolas, los organismos del suelo se encargan de desempeñar funciones vitales que interactúan directamente con los sistemas biológicos, atmosféricos e hidrológicos.

Los organismos del suelo son un elemento esencial de los ciclos de nutrientes, regulando la dinámica de la materia orgánica del suelo, la captación de carbono y las emisiones de gases de efecto invernadero, modificando la estructura física del suelo y los regímenes hídricos, aumentando el volumen y eficiencia de la absorción de nutrientes por la vegetación.

Cambio climático

El suelo es esencial en la lucha contra el cambio climático, cuando las rocas entran en contacto con el dióxido de carbono y la calcita, el cual es un elemento mineral que produce carbonato de calcio, que luego de precipitarse al mar es absorbido por los animales que producen conchas.

Ese carbono termina enterrado en el mar, por lo que el suelo ayuda a absorber de la atmósfera el dióxido de carbono.

No obstante, el crecimiento poblacional ha generado cambios en los patrones de alimentación, y es que para el 2050 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la producción agrícola deberá incrementarse en un 50%. Aunque el aumento en la productividad es inevitable, su obtención no se encuentra exenta de riesgos vinculados a los impactos del cambio climático, por eso se hace necesario mayor conciencia para usar las tierras de cultivo de forma sostenible.

Vargas explica que cuando hay un nuevo ciclo de producción la cosecha es menos productiva, al tiempo que expresa que a futuro el ser humano tendrá que dedicar más tiempo y dinero, pero con pocos beneficios lo que generará un bucle de pobreza.

Por su lado, el ambientalista Milton Martínez señala que la agresión al manto poroso compromete la seguridad nacional, dado que reduce la capacidad de la población para producir alimentos y sostener la economía familiar. “Un país como el nuestro en el que 30% aún se dedica a la agricultura tiene un impacto directo y social”, asegura el especialista.

Medidas

El representante del Idard apunta que, en el caso de la República Dominicana, el Estado ha dictado medidas administrativas, como aquellas que prohíben la construcción por encima de ciertas pendientes o por encima o alturas, también impiden la ganadería en montañas altas, debido a que cuando las montañas erosionan, los ríos llevan demasiado sedimento, afirma Vargas.

Enfatiza que cuando terminan en las presas afectan su capacidad de embalse y si esos sedimentos llegan en demasiadas cantidades a las zonas costeras condenan a muerte a los arrecifes de coral, los cuales son encargados de la productividad de los suelos en las zonas costeras.

“El 25% de los peces viven en los arrecifes de coral y proveen arena, lo que es indispensable para el turismo que genera millones de dólares, protección costera y sirven como hábitat para miles de especies. Por eso cuando una montaña se deforesta está afectando al turismo de las zonas costeras del país”, puntualiza el dirigente.

Sostenibilidad

Los suelos deben ser reconocidos y valorados por su capacidad productiva, así como por su contribución a la seguridad alimentaria.

La adopción de prácticas agrícolas sostenibles constituye la oportunidad para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas. Sin embargo, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para su implementación resulta necesario llevar adelante actividades de sensibilización con productores, consumidores e intermediarios, además de acompañar a los agricultores en la transformación de sus técnicas productivas hacia prácticas sostenibles, a través del otorgamiento de asistencia técnica y financiamiento.

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