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lunes, marzo 4, 2024

El BCE baja el crecimiento para la eurozona al 0.9% en 2023 y eleva la inflación al 5.4%

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El Banco Central Europeo (BCE) ha revisado una décima a la baja, al 0.9%, el crecimiento económico previsto en la eurozona en 2023, en tanto que ha elevado una décima su estimación de inflación media para este año, al 5.4%, de acuerdo con la actualización de previsiones publicada este jueves.

Asimismo, ha revisado cinco décimas al alza la previsión de inflación subyacente (sin energía ni alimentos), hasta el 5.1%, a la vista de que las presiones inflacionistas siguen siendo fuertes, aunque con “signos tentativos de moderación”.

El BCE explica el incremento de la inflación subyacente en las “sorpresas alcistas pasadas” y en que la solidez del mercado laboral podría frenar el proceso de moderación de los precios.

En este contexto, la entidad central ha subido también medio punto su previsión de inflación subyacente para 2024, hasta el 3%, y una décima la calculada para 2025, hasta el 2.3%.

Con este escenario la inflación subyacente quedaría en 2025 una décima por encima de la inflación general, que la entidad ha elevado al 2,2 %, después de un 2024 en el que tanto la subyacente como la general estarían en el 3%.

Para 2024 el BCE ha rebajado una décima, al 1.5%, el crecimiento económico de la región, en tanto que ha dejado en el 1.6% el previsto para 2025.

EL PIB VOLVERÁ A CRECER EN EL SEGUNDO TRIMESTRE

Según la entidad, el PIB de la eurozona volverá a crecer en el segundo trimestre y se mantendrá fuerte en los siguientes, tras las ligeras caídas de los dos últimos trimestres que han llevado a una recesión técnica.

La economía remontará a medida que los precios de la energía sigan moderándose, la demanda externa se fortalezca y los cuellos de botella en los suministros se resuelvan, si bien para la actividad industrial las perspectivas son peores que para el sector servicios.

No obstante, pesarán sobre el crecimiento el endurecimiento de las condiciones financieras por la subida de los tipos de interés -aunque el BCE cree que tendrá un impacto limitado-, así como la retirada gradual del apoyo fiscal puesto en marcha por los países en respuesta a la crisis energética.

El BCE ha subido este jueves sus tipos de interés un cuarto de punto, hasta el 4%, la tasa más alta desde 2008, y ha situado el interbancario (préstamos a los bancos a un día) hasta el 4.25%, y la facilidad de depósito, a la que remunera a los bancos el exceso de reservas a un día, hasta el 3.50%.

El BCE augura que conforme se reduzca la incertidumbre y se recupere la confianza también mejorará el consumo de los hogares, que todavía seguirá casi estancado en 2023 (0.2%) para remontar en 2024 (1.9%).

También prevé que la renta real disponible se recupere, impulsada por la caída de la inflación y el fuerte crecimiento de los salarios en un contexto en el que la creación de empleo aumenta y la tasa de paro está en mínimos históricos.

LOS COSTES LABORALES PRESIONAN LOS PRECIOS AL ALZA

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha asegurado en rueda de prensa que la subida de los costes laborales unitarios ha sido determinante en la revisión al alza de las previsiones de inflación, junto con el aumento de los márgenes de beneficio empresariales y los efectos de las condiciones meteorológicas adversas.

“El trabajo y los salarios en particular están desempeñando un papel importante como impulsor de la inflación”, ha resumido la presidenta del BCE, que ha explicado que primero fue la energía, después la alimentación y ahora son los costes laborales.

La entidad prevé que los salarios sigan creciendo “muy por encima del promedio” para compensar la inflación, especialmente los salarios mínimos.

No obstante, Lagarde ha dicho que no se está produciendo un espiral inflacionista entre salarios y precios, aunque no descarta que puedan llegar a darse efectos de segunda ronda que obliguen a actuar desde la política monetaria.

El BCE explica que el descenso de la inflación a lo largo del periodo de previsión será posible por la caída de los precios de la energía y el efecto base de comparar con periodos ya afectados por una elevada inflación.

“Se prevé que la inflación de la energía contribuya notablemente a este descenso”, apunta en el comunicado, mientras que “la inflación de los alimentos” descenderá “más gradualmente”.

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