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sábado, marzo 2, 2024

El hijo del molinero que ha hecho fortuna con la informática

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Es un gigante sigiloso. Vale más de 20.000 millones de dólares en Bolsa y cuenta con 5.500 clientes en todo el mundo, entre los que se encuentran algunos de los principales grupos del Ibex 35. Su fuerte es asesorar en el desarrollo tecnológico de las empresas, especialmente en todo lo relacionado con la digitalización. La consultora canadiense CGI nació hace 46 años y a lo largo de su historia se ha especializado en crecer mediante adquisiciones: ha comprado más de 70 rivales. Su fundador —fue también consejero delegado hasta 2006— es Serge Godin (Saguenay, Quebec, 1949), uno de los hombres más ricos del país norteamericano, con una fortuna, según Forbes, de 2.700 millones de dólares.

Godin es el prototipo de hombre de negocios hecho a sí mismo. Nació en una familia de nueve hermanos. Siendo aún un niño, comenzó a colaborar en el molino de su padre. El negocio sufrió daños irreparables a raíz de un incendio y tuvo que aprender a buscarse la vida. “Los cuatro hijos mayores tuvimos que contribuir en la economía familiar. Trabajé en un supermercado por las tardes y en una tintorería los fines de semana. Fue una experiencia muy formativa”, contó en una entrevista que concedió a Radio-Canada. Se diplomó en Informática y Administración de Empresas. Al terminar los estudios, empezó a trabajar como consultor. Ahorró 5.000 dólares canadienses con los que creó CGI en el sótano de su casa en Quebec. Tenía 26 años. Obtuvo su primer contrato del Ministerio de Asuntos Sociales de la provincia canadiense francófona para desarrollar sistemas de información. En esos momentos iniciales, contó con el apoyo de André Imbeau, un amigo de la infancia, quien pronto se sumó al proyecto. Un punto de inflexión para la consultora llegó cuando recibió el encargo de poner en marcha un plan para informatizar la universidad local. A partir de ese momento, Godin e Imbeau empezaron a ganar contratos durante la siguiente década.

Jean-Luc Geha, profesor en la Escuela de Altos Estudios Comerciales de Montreal, cree que CGI comenzó su andadura en el momento adecuado. “Hoy parece extraño decirlo, pero la informática en los años setenta era vista como misteriosa, complicada. Los directivos de las empresas no sabían cómo proceder y la competencia en el ramo era muy poca”, argumenta. El siguiente paso en la historia de crecimiento de CGI se basó en una voraz carrera de adquisiciones. La primera muesca en el revólver fue la compra de BST; la transacción fue financiada mediante la ampliación de capital con la que salió a Bolsa en Canadá. Dicha compra permitió a Godin ampliar sus servicios a negocios como la integración de sistemas y la externalización informática. En 1998, CGI efectuó otro movimiento de importancia al fusionarse con Bell Sygma (filial de ­Bell Canada). Ese mismo año comenzó a cotizar también en la Bolsa de Nueva York. En 2004 adquirió American Management Systems, doblando su tamaño en el mercado estadounidense, triplicándolo en Europa y llegando a Australia. Ocho años después hizo lo propio con la británica Logica, catapultando aún más a la empresa en el mercado europeo.

La compañía no ha pisado el freno de las adquisiciones. En 2022 efectuó cinco transacciones de este tipo (con una inversión cercana a los 459 millones de euros). Los directivos señalan que la prioridad está puesta en aumentar la profundidad en cada mercado donde ya están presentes antes de saltar a otros países. Entre el rosario de operaciones que ha firmado la consultora hay una en España. “Nuestro deseo de seguir expandiéndonos en el sur de Europa, concretamente en España, así como en América Latina, se vio impulsado con la adquisición de Cognicase Management”, sostiene Laurent Gerin, presidente de la compañía para el sur de Europa.

Presencia en España

Cerca de la mitad de los clientes de CGI en España pertenecen al Ibex 35. Asimismo, el centro que posee la empresa en Bogotá desem­peña un papel principal en su estrategia global. Actualmente, la firma canadiense cuenta con más de 2.000 consultores en ocho ciudades españolas y en América Latina. El profesor Geha destaca que el modelo de negocio de la compañía, basado en la expansión internacional, ha sido muy efectivo: “Ha llevado su saber hacer a otros lugares, pero lo ha hecho mediante la compra de empresas locales que conocen bien las características de cada país”.

CGI obtuvo ingresos por 12.870 millones de dólares canadienses (unos 9.200 millones de euros) en su año fiscal 2022; un crecimiento del 6,1% respecto al ejercicio anterior. El beneficio neto se situó en 1.470 millones de la divisa canadiense, lo que supone un incremento interanual del 7,1%. Las perspectivas para 2023 son igual de buenas. La compañía presentó el 1 de febrero los resultados del primer trimestre del ejercicio fiscal 2023: tuvo ingresos por 3.450 millones de dólares canadienses (un 11,6% más) y ganó 382 millones, una mejora del 4,1% sobre el mismo periodo del año anterior.

“Nuestras inversiones en curso siguieron aportando valor para todos nuestros grupos de interés. Un aspecto que me gustaría destacar es nuestra sólida posición como socio de confianza para las prioridades de digitalización de los clientes”, indicó durante la presentación de las cuentas trimestrales George D. Schindler, presidente y consejero delegado de CGI. El apetito por crecer de manera inorgánica no se ha saciado. “La fragmentación del mercado de servicios informáticos sigue siendo alta, lo que nos brinda muchas oportunidades de crecimiento mediante fusiones o adquisiciones”, añadió Schindler. De hecho, la compañía cuenta con una liquidez próxima a los 1.000 millones de dólares canadienses para este tipo de transacciones en 2023.

Jean-Michel Baticle, director de operaciones de CGI, destaca que la compañía cuenta con “más de 46 años con las mejores prácticas y marcos de trabajo probados para garantizar la entrega de proyectos de alta calidad y seguridad”. Esta estrategia, considera, permite a sus consultores “maximizar el tiempo dedicado a los clientes para apoyar e innovar”. En opinión de Baticle, se trata de “priorizar las eficiencias operativas y generar ahorros de costes para financiar y acelerar inversiones en digitalización, incluyendo iniciativas cruciales de modernización”.

La firma canadiense emplea a unas 90.000 personas en unos 40 países. Su cuartel general está en Montreal. Godin ya no ejerce funciones ejecutivas, aunque sigue encargándose de coordinar el consejo de administración, órgano que su hija, Julie Godin, copreside desde 2020. Divya Goyal, analista de Scotiabank, destaca en un reciente informe sobre la compañía otro elemento que ha caracterizado a CGI: “Es una empresa dirigida por sus fundadores y todos sus altos ejecutivos tienen más de una década en la firma, al incorporarse como consultores o a través de adquisiciones”. Goyal subraya que estas personas rotan por varias divisiones antes de asumir responsabilidades mayores, formando así un equipo que conoce al detalle el modelo de la compañía y las necesidades del cliente.

Si la tecnología está adquiriendo un peso preponderante dentro de las empresas, las amenazas también están asociadas a la digitalización. Prácticas delictivas como el phishing son algunos de los peligros. A este respecto, CGI mantiene una comunicación constante con los clientes. En una encuesta realizada el año pasado, los ejecutivos de las compañías que emplean sus servicios citaron la ciberseguridad como la segunda prioridad; en 2021 había ocupado la quinta posición. “Estamos comprometidos a ayudar a las organizaciones a planificar, proteger, capacitar y responder rápidamente a las posibles amenazas cibernéticas”, señala Laurent Gerin. “También contamos con centros de operaciones de seguridad a nivel mundial para ofrecer servicios de detección y prevención las 24 horas del día”, añade.

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