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lunes, abril 15, 2024

El mercado laboral no deja respirar al Banco de Inglaterra: la resiliencia de los salarios aleja los recortes de tipos y sacude a los bonos

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La secuencia se sigue repitiendo. El mercado laboral volvió a calentarse en abril en Reino Unido y los salarios volvieron a crecer. Esto aumenta de nuevo la presión sobre el Banco de Inglaterra (BoE) para que no cese en el endurecimiento de su política monetaria para contener los riesgos inflacionarios derivados de esa pujanza de los ingresos (más subidas de tipos y más lejanía a la hora de bajarlos). Los datos conocidos este martes han sacudido el mercado de bonos, llevando a los gilts (bonos soberanos británicos) a dos años a niveles de 2008.

En las últimas cifras publicadas por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), la demanda de mano de obra fue mayor de lo esperado. La variación trimestral del empleo pasó de +182.000 en marzo a +250.000 en abril. Solo en el mes de abril, el empleo aumentó en 214.000 personas. Es verdad que la oferta de mano de obra prosiguió su recuperación, ya que la inactividad se redujo en otras 140.000 personas en los tres meses anteriores a abril. Pero esto no fue suficiente para compensar el fuerte aumento del empleo, que hizo que la tasa de paro bajara del 3,9% al 3,8%. El número de ofertas de empleo sí siguió disminuyendo en mayo. La media de tres meses se ha reducido en cada uno de los últimos 12 meses, pasando de 1,086 millones en abril a 1,051 millones.

«La inesperada caída de la tasa de desempleo al 3,8%, que sigue estando muy cerca de los mínimos históricos, subraya la resistencia general del mercado laboral en estos momentos. En los márgenes, sigue habiendo algunos signos de enfriamiento, con un descenso de las vacantes y un aumento de la tasa de despidos, aunque ambos siguen pareciendo más fuertes que las medias a largo plazo», resume James Smith, estratega de ING.

En lo tocante a la marcada aceleración del crecimiento salarial, el analista pone el acento en que esta se produce tanto si se compara el último periodo de tres meses con los tres anteriores como con el mismo periodo del año pasado. «Tal vez sea más fácil pensar en esto en términos de nivel, y el salario regular aumentó en cuatro libras en el último mes de datos, lo que se compara con un promedio de 3-4 libras de aumento mensual a través de la segunda mitad de 2022. En otras palabras, el crecimiento salarial no se está acelerando necesariamente y, de hecho, es poco probable que la tasa de crecimiento anual sin bonus (actualmente del 7,2%) aumente mucho más debido a los efectos de base. Pero también está claro que el crecimiento salarial tampoco está retrocediendo«, explica.

El analista reconoce que las encuestas sugieren que las empresas tienen previsto aumentar los salarios de forma menos agresiva en los próximos meses, y la propia encuesta del BoE a los directores financieros apunta a una marcada desaceleración del crecimiento salarial en los próximos meses. «Pero creemos que va a pasar algún tiempo antes de que el crecimiento salarial baje a algo coherente con la inflación objetivo», defiende.

Smith constata que la escasez de mano de obra parece haber disminuido y el número de trabajadores inactivos (ni empleados ni en búsqueda activa de empleo) se ha reducido en los últimos meses. No obstante, subraya, parece que algunas de las causas de las dificultades de contratación durante la pandemia son estructurales. Así lo demuestra claramente un nuevo aumento del número de trabajadores fuera del mercado laboral por enfermedad de larga duración.

En Reino Unido, el mercado laboral está tenso no porque la demanda sea fuerte como en EEUU (el PIB británico no ha vuelto a los niveles previos al covid), sino porque la oferta de mano de obra es débil. «La oferta es débil debido al Brexit -menor llegada de mano de obra extranjera- y a las ausencias laborales por larga enfermedad. No esperamos que estos problemas crónicos de oferta disminuyan a corto plazo. De hecho, los últimos datos del mercado laboral muestran que los problemas de enfermedad siguen empeorando», desgranaba recientemente Robert Wood, economista de Bank of America (BofA), en una nota para clientes.

Wood citaba como especialmente grave el apartado de inactividad por larga enfermedad, que no ha dejado de crecer hasta alcanzar entre febrero y abril de este año un récord de 2,55 millones de personas. Los analistas han coincidido en colegir que la saturación del Sistema Nacional de Salud (NHS) ha tenido mucho que ver, como confirma Ruth Gregory, también de Capital Economics: «Las largas listas de espera del NHS están contribuyendo a la inactividad del mercado laboral debido a enfermedades de larga duración». Aunque la tasa de inactividad se ha visto recortada por la gran cantidad de estudiantes que han vuelto al mercado laboral tras haberlo abandonado por los estudios en la pandemia, el lastre de las ausencias por enfermedad es muy pesado.

Otro de los escollos a los que se enfrenta el país es a las continuas huelgas, que vienen de todos los sectores. Desde el sistema sanitario, a la red de transportes, al mundo de las discográficas o al servicio postal, Royal Mail. Los parones sacuden al país y presionan el aumento de los salarios, ya que muchas negociaciones terminan con un acuerdo para ajustar el poder adquisitivo de los trabajadores.

Lo que está claro es que la inflación de los salarios pone en una situación complicada al BoE, ya que revela que su política monetaria restrictiva todavía no ha calado en las nónimas, ni en la capacidad de los trabajadores de negociar compensaciones a los elevados precios. El mensaje que esconden las cifras es que la institución que dirige Andrew Bailey no ha logrado todavía enfriar la economía, ni siquiera tras 440 puntos básicos de endurecimiento y con la tasa de referencia en el 4,5% actualmente. El índice de precios al consumo (IPC) de abril fue del 8,7% interanual frente al 10,1% del mes anterior. Pese a que se rompía una racha de siete meses de lecturas por encima de los dos dígitos, el IPC subyacente (ni alimentos ni energía) sorprendió al alza subiendo hasta el 6,8%, máximos desde 1992.

«En conjunto, la relajación del mercado laboral parece haberse estancado en abril y el crecimiento salarial se mantuvo muy fuerte. Esto respalda nuestra opinión de que el BoE subirá los tipos de interés del 4,5% al 4,75% el próximo jueves (y, finalmente, hasta un máximo del 5,25%), aunque todavía faltan por conocerse los datos del PIB de abril (que se publicarán mañana) y los datos de inflación del IPC de mayo (que se publicarán el próximo miércoles)», señala Ashley Webb, de Capital Economics.

«Para el BoE, todo esto consolida una subida de tipos en junio y, si las cifras de inflación siguen siendo buenas, es bastante plausible que también acabemos con una subida en agosto. Mucho dependerá de cómo evolucione la inflación del IPC en los próximos meses. Pero la realidad es que los tipos británicos se encuentran ahora cómodamente en territorio restrictivo, y creemos que la cantidad de endurecimiento descontada en los mercados -hasta 120 puntos básicos adicionales de subidas de tipos- parece excesiva. Sin embargo, los datos de hoy nos recuerdan que es improbable que el banco central se apresure a recortar los tipos, lo que consideramos improbable hasta el año que viene por estas fechas», cierra Smith, de ING.

Los mercados no se han puesto de perfil con los datos de este martes. La rentabilidad del bono británico a dos años, más sensible a la política del BoE, ha reaccionado con un ascenso a niveles de 2008. Su yield escala al 4,86%, lo que supera los niveles alcanzados durante la crisis de Liz Truss y lleva al retorno al punto en el que se encontraba durante la crisis financiera. En el año, la rentabilidad se ha calentado más de un 30%, lo que, asimismo, refleja lo que se ha hundido el bono. Mientras, el gilt a diez años renta un 4,44%, lo que implica que la inversión de la curva del Tesoro británico es de 42 puntos básicos.

Estos movimientos han coincidido con los comentarios de Megan Greene, nuevo miembro del Comité de Política Monetaria del BoE, quien ha defendido la subida de tipos de mayo advirtiendo de los riesgos de una inflación persistente y la dificultad de volver a la meta del 2%.

Lo que descuenta la renta fija es que el organismo monetario va a seguir subiendo los tipos de interés y que los recortes no se esperan en el horizonte. De hecho, el mercado espera ver la tasa de referencia ronda el 5,7% al final del ciclo, lo que implicaría su mayor nivel en 15 años. En el plazo inmediato, las apuestas recogidas en los futuros descuentan 31 puntos básicos de subida para agosto y 68 para agosto (una subida de 25 puntos básicos el jueves y otra de 25 en agosto). Para septiembre se descuentan ya casi 100 puntos básicos de subida y el máximo del ciclo llegaría a finales de año, manteniéndose, como mínimo, hasta mayo de 2024.

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