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martes, mayo 28, 2024

España contaba con 1,4 millones de fijos discontinuos a finales de 2022

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Los primeros nueve meses de rodaje de la reforma laboral dejaron más de 1,4 millones de fijos discontinuos, de ellos la mitad se dedicaban a la hostelería. «Se estima que el stock de trabajadores fijos discontinuos pasó de 650.000 personas a 1,42 millones», explica el Fedea, que detalla que del total, 518.000 terminaron el año 2022 en inactividad y sin ningún tipo de empleo alternativo. La cifra se acerca a la arrojada por el Gobierno en el Senado en marzo del año pasado.

La entidad ha tratado de arrojar algo de luz sobre el complejo comportamiento que el texto ha provocado sobre el mercado de trabajo, «llevamos unos años, a partir de la reforma laboral, donde hay cierta turbulencias sobre los datos», ha dicho Florentino Felgueroso. El investigador asociado de Fedea ha reconocido la dificultad de analizar la realidad de los fijos discontinuos a la luz de las estadísticas oficiales, ha pedido mayor un ejercicio de transparencia al Ejecutivo y puesto sobre la mesa medidas adicionales para mejorar la reforma y corregir el alto número de inactivos ocultos tras el contrato.

Los datos que ofrece Fedea afirman que la proporción de jóvenes menores 24 años con un contrato fijo discontinuo se triplicó a lo largo del año 2022, llegando a representar 22% del total. «Este colectivo, se caracteriza por sus mayores tasas de inactividad y de ruptura de los contratos por abandono voluntario», ha asegurado Felgueroso. Detrás de esta estadística se encuentran varias incógnitas. El think tank considera fundamental contar con mayor información y seguimiento, para conocer si el contrato fijo discontinuo facilita la incorporación al mercado de trabajo o si por el contrario está siendo utilizado para evitar pagar mayores cuotas a la Seguridad Social con contratos temporales de corta duración, o para superar el nuevo límite máximo impuesto a los contratos temporales.

Mejorar la reforma laboral

Es por ello, por lo que Fedea pide al ministerio de Trabajo una evaluación profunda del comportamiento del mercado laboral, y medidas adicionales que corrijan los desequilibrios creados en torno a estos contratos. «En caso de que el stock de fijos discontinuos en inactividad siga creciendo, con escasos llamamientos de corta duración y un tiempo de trabajo total por persona reducido, convendría analizar qué tipo de medidas implementar para aumentar la frecuencia y duración de los llamamientos, con medidas como una remuneración mínima en los períodos de inactividad o la introducción de un bonus-malus, esto es, aumentando las cotizaciones sociales a las empresas con tasas de rotación relativamente altas y reduciéndolas a las empresas con tasas relativamente bajas», propone Florentino Felgueroso en su razonamiento.

No es la única incógnita que revela el documento. La entidad pide a los de Yolanda Díaz analizar qué aporta el hecho de que los trabajos intermitentes tengan contratos indefinidos, en comparación con la situación anterior caracterizada por una sucesión de contratos temporales.

Es decir, Fedea cuestiona el efecto positivo de la creación del fijo discontinuo, ya que durante su primer año en vigor las rupturas de las relaciones laborales crecieron, y su causa principal es el abandono voluntario de los trabajadores que habrían dejado de percibir la indemnización por cese del contrato temporal, de la que disfrutaban antes de la aprobación de la reforma laboral. «Si la relación laboral termina en despido, los trabajadores percibirían la indemnización correspondiente descontando las indemnizaciones por llamamiento percibidas durante la relación laboral.», pide el análisis de Fedea.

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