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sábado, marzo 2, 2024

España creó 278.900 empleos en 2022, pero en el cuarto trimestre destruyó 82.000

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El Confidencial – El mercado laboral fue de más a menos a lo largo del año y cerró reavivando los temores a una contracción del PIB. La Encuesta de Población Activa publicada por el INE muestra que España creó 279.000 empleos en 2022, sin embargo, en el cuarto trimestre del año destruyó casi 82.000 empleos.

Se trata del peor cierre de año desde el final de la última crisis financiera en el año 2013 y supone la destrucción de empleo en unos meses en los que tradicionalmente la economía española genera actividad por la campaña navideña. Estas cifras devuelven las dudas sobre la evolución del PIB, dato que se publicará este mismo viernes, ya que la destrucción de empleo es una mala señal para la actividad del conjunto de la economía. El número de horas trabajadas aumentó un 6,2% entre octubre y diciembre, unos meses en los que lo normal es que las horas trabajadas crezcan por encima del 8%.

De hecho, los datos desestacionalizados muestran que España suma ya dos trimestres consecutivos de destrucción de empleo. Si bien es cierto que los porcentajes son reducidos, y que apuntan más bien a un estancamiento del mercado laboral, lo que dejan claro es que la crisis inflacionista está pasando factura al mercado laboral. En concreto, en el tercero se perdieron el 0,05% de los empleos (algo más de 10.000 empleos) y en el cuarto, el 0,01% (unos 2.000 empleos). Es la consecuencia de la crisis inflacionista y la caída de la demanda a nivel global que también está pasando factura a España. En total, el número de ocupados al cierre del año se situó en 20,43 millones, situándose cada vez más cerca del pico máximo de la burbuja inmobiliaria cuando el número de trabajadores se situó al borde de los 21 millones.

Otro dato relevante del cuarto trimestre del año es que el sector público moderó la destrucción de empleo incorporando a 20.000 trabajadores. Sin embargo, el sector privado perdió casi 102.000 puestos, lo que confirma que la incertidumbre y la debilidad económica pasaron factura a las empresas españolas. En cuanto al desempeño por sectores, solo la agricultura creó empleo en el cuarto trimestre, con 24.200 ocupados más. Los servicios destruyeron 70.100 empleos; la construcción, 28.000, y la industria, 8.000.

El pobre dato del cierre de año también empaña las cifras globales de 2022. Hasta el pasado verano, el ritmo de creación de empleo en tasa interanual superaba el medio millón de ocupados, lo que supone situarse en línea con la media del último ciclo expansivo (2014-2019). Sin embargo, la caída del empleo entre octubre y diciembre provocó que la creación de empleo se quedara en poco más de la mitad, con 279.000 ocupados más.

La ralentización del mercado laboral, sumada a la incorporación de personas a la población activa, provocó que la reducción del paro fuese muy leve durante todo el año 2022. En concreto, el porcentaje de desempleados al cierre del ejercicio fue del 12,9%, lo que supone una reducción del paro de 0,4 puntos porcentuales. Cifra que contrasta con los casi dos puntos de reducción del paro anual durante los años del anterior ciclo expansivo. El número de parados terminó el año por encima de los tres millones, lo que también impide al Gobierno celebrar este hito con el que ya contaba. En concreto, fueron 3,024 millones de desempleados tras incrementarse en 43.800 personas en el último trimestre del año. Si se analizan los datos desestacionalizados, el paro suma ya dos trimestres consecutivos al alza: en el tercero se incrementó un 1,3% y en el cuarto, un 2,3%.

Una de las causas del frenazo en la reducción del paro fue el incremento de la población activa. Aunque el aumento de las tasas de actividad complica la reducción del desempleo, siempre es una buena noticia, ya que significa que aumenta la fuerza laboral del país (personas que trabajan o quieren hacerlo). Además, esto ayuda a las empresas a encontrar trabajadores, sobre todo en zonas en las que la tasa de paro ya es reducida. El número de activos aumentó en 199.000 personas a lo largo del año, en buena medida gracias a la recuperación de los flujos migratorios. La mejor cara de los datos de la EPA vuelve a darla la calidad de los contratos tras la reforma laboral. Al cierre de año, el porcentaje de trabajadores con un contrato indefinido ascendió al 82%, lo que supone una mejoría de más de ocho puntos respecto a los niveles previos a la pandemia. La gran mayoría son indefinidos a tiempo completo, el 72,3% del total de asalariados, con un incremento de 7,2 puntos porcentuales desde el año 2019.

Una parte del nuevo empleo indefinido se ha concretado en la forma de los ya populares fijos discontinuos. En total, el número de trabajadores a cierre de año con este tipo de empleo eran 594.000, lo que supone un incremento de 208.000 trabajadores en comparación con el nivel previo a la pandemia. Esto significa que, de todo el empleo indefinido creado, los fijos discontinuos suponen apenas el 11%.

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