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sábado, marzo 2, 2024

Evaluando los resultados de la economía dominicana en 2023

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Luego que la economía dominicana experimentara una recuperación económica poscovid-19 en el año 2021, con un 12.3%, influenciada por el rebote estadístico, promovido por la pronunciada caída en el 2020 de un -6.7% y en el 2022, con un desempeño de un 4.9% –menos intenso e inferior al crecimiento potencial de un 5.5% del producto interno bruto (PIB) local–, para los primeros cinco meses de 2023, la economía muestra una fuerte desaceleración en el ritmo de su comportamiento, al situarse en un 1.4% acumulado y el interanual a mayo de un 2.4%.

Al compararse con igual periodo del 2022, encontramos que, el PIB acumulado a mayo de 2023 es menor en 4.2 puntos porcentuales (pp) y el interanual inferior en 2.4, también en puntos porcentuales. Si al equiparar el PIB registrado de los primeros cinco meses del 2023, con el PIB estimado originalmente que era de un 4.5% (noviembre 2022) y con el reestimado a la baja de un 4.25% (marzo 2023), puede adelantarse que el comportamiento de la economía para el cierre del año será inferior a las referidas métricas y que, además, no podría sostener la recuperación mostrada en el 2021 y parte de 2022, pese a la adopción de algunas medidas de flexibilización monetaria.

El Banco Central a finales de mayo anunció la primera reducción de la tasa de política monetaria con efectividad para junio de 2023 de un 8.50% a un 8%, en esa misma línea se volvió a reducirla a un 7.75% para julio del corriente año. Paralelamente en junio las autoridades monetarias comunicaron algunas medidas de estimulo monetario –facilidades de liquidez rápida y liberación del encaje legal–, por un monto total de RD$119,000 millones, postura similar a la adoptada en los tiempos de pandemia en la que se dieron facilidades por un monto de RD$215,000 millones y que impactaron negativamente en la generación del proceso inflacionario local, en adición a los factores de naturaleza internacional.

Otro dato que preocupa relacionado con la actividad económica, tiene que ver con los sectores que muestran caídas importantes y que tienen una alta participación en la motorización de la economía, al registrar valores negativos en su desempeño, como son la manufactura local y de zona franca, la construcción y la minería.

Vale la pena hacer notar, que la economía dominicana ha ido perdiendo liderazgo en la región latinoamericana en el tema del crecimiento económico, luego de estar en los primeros cuatro lugares durante los años previo a la pandemia, en efecto, para el año 2021 el país ocupó la posición número 7 y en el 2022 desmejoró aun más al situarse en el lugar 16.

El empleo

Otra variable de importante es el empleo y resulta que el desempleo abierto se ha elevado desde finales del 2022 a los primeros tres meses del 2023, al pasar de un 4.8% a un 5.2%, creciendo un 0.4 pp y lo propio aconteció con el desempleo ampliado, al elevarse se un 11% a un 11.7%, para un aumento equivalente a 0.7 pp.

Por el lado del tipo de empleo, el informal se elevó de 2,141,674 a 2,299,120, para un crecimiento similar a un 7.3% y el formal disminuyó de 2,242,559 a 2,229,902, para una caída de 0.57%, denotando esa composición que la generación de empleos en el mercado laboral dominicano ha estado dominada por un mayor empleo informal, caracterizado por ser de menor calidad, de menores niveles de ingreso, ausencia de seguridad social y laboral y con mayor propensión a ser inestable.

El empleo se ha comportado de esa forma, a pesar de un aumento de 141,183 desde antes de la pandemia hasta los primeros meses de 2023, al pasar de 4,387,839 a 4,529,022, influenciado por el empleo informal, lo que puede estar asociado a la perdida de importancia motora de sectores clave de la economía, como la manufactura y la construcción.

Inflación y otras cifras

Una tercera variable de relevancia es la inflación, misma que tiene importancia económica, financiera y social para los consumidores y los agentes económicos. La mejor métrica para ponderar la variación de los precios lo constituye la meta de inflación que se establece en el programa monetario dominicano de cada año.

En efecto, para el 2023 se fijó en un 4% y el rango, en un piso de un 3% y un techo de un 5%. La tasa de inflación a junio de 2023 se situó justo en la meta del 4%, tomándole a las autoridades monetarias 35 meses para lograr el cumplimiento, dado que, desde julio de 2020 hasta mayo de 2023, la variación de los precios interanual siempre estuvo por encima de la referida meta.

El tema del movimiento de los precios al alza que ha padecido la economía dominicana desde julio de 2020 hasta junio de 2023 acumula un nivel de un 22.16%, significando que por vez primera el país ha incumplido la meta de inflación en 3 años completo consecutivos, dispuesta a partir del 2012, con inflación de un 5.55% en el 2020, un 8.50% en el 2021, un 7.83% en el 2022 y hasta mayo de 2023 un 4.43%. El pico histórico a nivel de incumplimiento de la meta fue en mayo de 2021, al registrar dos dígitos, con un nivel de un 10.48% de inflación interanual.

Entre las razones que pueden mencionarse como factores que han contribuido al cumplimiento de la meta, están una disminución significativa de las presiones de la subida de los precios internacionales, evidenciada con la caída del índice de precios de la FAO, que se movió de 143.7 al cierre del año 2022 a 122.3 en junio de 2023, para una reducción de un 14.9% y la postura monetaria restrictiva local, con la subida de la tasa de referencia desde un 2.5% (noviembre 2021 y un 3% diciembre 2021) a un 8% (mayo 2023).

La referida política monetaria restrictiva se hizo acompañar de la continuación del aumento de los valores en circulación del Banco Central, que, al compararse junio de 2023 con diciembre de 2022, se aprecia un incremento de RD$113,565 millones, equivalente a un crecimiento de un 13% en el semestre, al pasar de RD$870,298 millones a RD$983,863 millones.

El cumplimiento de la meta de inflación (junio 2023) luce que se ha comenzado a celebrar a destiempo, al flexibilizar la postura monetaria, haciéndola expansiva con la inyección de liquidez a la economía por un monto de RD$119,000 millones y la reducción de la tasa de referencia del Banco Central, cuando la inflación interanual apenas han transcurrido semanas de haber cumplido con la meta de inflación y los movimientos de los precios muestran alzas y disminuciones, como lo atestigua el de junio que creció en un 0.22%, mientras el de mayo fue negativo en 0.20% y la tasa de inflación de abril (0.24%) fue superior a la de marzo (0.21%) y esta a la de febrero de registro un 0.11%.

Otra variable a considerar que no ayuda a apoyar la reducción de la tasa de política monetaria, lo constituye el hecho de que la inflación subyacente -asociada a la política monetaria local-, a junio interanual se encuentra en un 5.33%, superior al techo del rango meta que es de un 5%. La flexibilización monetaria puede entenderse como un intento de promover mayor dinámica en la economía, ante la contracción mostrada en los primeros cinco meses del 2023, de ser así, el Banco Central estaría sacrificando su principal objetivo, que es el de control y estabilidad de precios, para darle paso al crecimiento económico.

Al mismo tiempo la postura monetaria flexible reflejada en una base monetaria de un 8.8% a la primera semana de julio y de un medio circulante de un 9.36% y una base monetaria ampliada de un 12.8%, todas interanual, contrario a las métricas del programa monetaria de 2023 que indican un 7.1% de base monetaria restringida, de un medio circulante entre un 6% y un 7% y una base monetaria ampliada de entre un 7% y un 8%%, puede ser una amenaza a la estabilidad de precios para el segundo semestre de 2023.

Deuda pública

En lo relativo al tema del financiamiento vía endeudamiento público de la economía dominicana, el saldo tanto del sector no financiero, como el consolidado continua su carrera ascendente.

Por el lado de la deuda del sector público no financiero (SPNF), su saldo se ha movido de US$51,854.5 millones en diciembre de 2022 a US$54,720.7 millones a mayo de 2023, un incremento de US$2,866 millones, equivalente a un 5.52% para los primeros cinco meses del 2023.

De examinarse la deuda del SPNF como proporción del PIB, el indicador ha bajado hasta situarse a mayo de 2023 en 44.7%, nivel inferior al de 2020 cuando alcanzó su nivel más alto a causa del cierre parcial de la economía, el aumento del saldo de la deuda y la fuerte contracción del PIB en pesos de un -6.7% en términos reales y en dólares de un -11.4% y de compararse con el año previo a la pandemia, el 2019, en donde la presión de la deuda era de un 40.4%, es indicativo que la referida métrica en la actualidad es superior a la del año 2019.

En la misma línea se ha comportado la deuda pública consolidada, al elevarse de US$66,746 millones en diciembre de 2022 a US$71,944.3 millones a marzo de 2023, equivalente a un aumento de US$5,197.7 millones y de un 7.78% en términos relativos.

Remesas

Con relación a las remesas, para el primer semestre del 2023 ha crecido en un 3.3% respecto a igual periodo de 2022, al pasar de US$4,861.1 millones a US$5,019.9 millones.

Este aumento de las divisas recibidas por la economía dominicana por concepto de remesas familiares, no debe ser tipificado como un logro de política pública, dado que estos recursos ingresan al país gracias a la generosidad de la diáspora dominicana que reside en el exterior y que no tienen ningún costo para el país, a no ser que sea visto como parte del fracaso del modelo económico del país, que empuja a miles de dominicanos a emigrar a otras naciones.

Ejecución presupuestaria

La ejecución presupuestaria del primer semestre de 2023 marca un rumbo en el que los números no reflejan los pronunciamientos públicos de los funcionarios. A nivel del balance financiero a junio del corriente año, muestra un déficit de RD$36,745 millones, cuando para igual periodo en el 2022 fue de RD$24,139 millones, para una diferencia de RD$12,606 millones.

El total gastado en los primeros seis meses ascendió a RD$570,710.6 millones, equivalente al 45.7% del gasto total general de 2023, evidenciando un subgasto público, respecto al 50% autorizado para el primer semestre. Como porcentaje del tamaño de la economía, el gasto público a junio de 2023 asciende a un 8.21% del PIB nominal.

Conforme a la distribución de la clasificación económica del gasto, el corriente es de un 87.6% y el de capital de un 12.4%; sin embargo, el ejecutado por el método del devengado asciende a 89.3% y 10.7%, respectivamente, lo que evidencia un desvío de 1.4 y de 1.7 pp, también respectivamente a favor del gasto corriente y en desmedro del gasto de capital.

La composición económica del gasto en términos tendenciales muestra un fuerte deterioro, pues 10 años atrás, esto es para el 2013, la distribución fue de 80% de gasto corriente y 20% de gasto de capital y 15 años más atrás, para el 2008 el gasto corriente era de 73% y el de capital de 27%, lo que indica que ahora se le resta capacidad de aumentar el patrimonio público por la vía del gasto de capital en obras, maquinarias y equipos.

En materia de inversión en obras publicas físicas, el gobierno ha gastado RD$26,350 millones, equivalente a un 41.1% del total presupuestado en esa partida, lo que evidencia un subgasto 8.9 pp respecto al 50% que tiene permitido. De compararse con la ejecución presupuestaria del año previo a la pandemia, el 2019, la ejecución del gasto en el referido tipo de obras fue de un 45.8%, indicativo de que aun no se recupera el ritmo de la inversión pública en obras físicas.

En lo relativo al gasto social, al cierre de junio el Gobierno había gastado RD$245,858.6 millones de los RD$578,381.3 millones autorizados a gastar para todo el año 2023, lo que muestra que presenta un subgasto que alcanza el 42.5%, cuando pudo gastar el 50% y si se compara con el gasto social como parte del gasto total que es de un 46.4%, también muestra un gasto inferior a la métrica indicada.

El rezago del gasto social se evidencia mucho más en el sector educación, el que solo ha ejecutado un gasto de RD$106,794 millones de los RD$276,271 millones de apropiación, equivalente a un 38.65% del total, indicativo también de un subgasto en la educación pública dominicana para el primer semestre del presente año.

En el renglón vivienda del gasto social, también se observa un subgasto, al ejecutar un monto de RD$13,689 millones de los RD$31,108.9 millones previsto para esa partida, lo que equivale a un 44% del total, para un desvío del 50% permitido de seis pp.

El desempeño mostrado por la economía dominicana durante el primer semestre de 2023, muestra más sombras que luces.

En el lado de las sombras, se pudo apreciar la contracción de la economía, el aumento de la deuda pública consolidada, el subgasto del Estado con desvío respecto a la métrica presupuestaria, el aumento del desempleo y unos indicadores monetarios que pueden amenazar la meta de la tasa de inflación que recién ha logrado la economía dominicana.

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