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jueves, mayo 23, 2024

Las reservas y la deuda del Banco Central “van de la mano”

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Las reservas internacionales del Banco Central son una garantía para la economía, pues se constituyen en un dispositivo de seguridad a ser utilizado en tiempos de dificultad. Cualquier movimiento brusco en la tasa de cambio puede enfrentarse con estos recursos, evitando así que se genere un proceso de devaluación que luego se traduzca en una inflación descontrolada.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda a sus miembros un umbral de reservas en torno al 10% del producto interno bruto (PIB). Considera pertinente que cubran un mínimo de tres meses de importaciones. Uno de los puntos positivos en lo que va de año, en el caso de República Dominicana, es que la inflación ha retornado al rango meta de 4% +/- 1%, lo cual ha sucedido antes de lo previsto por las autoridades.

El tema que ahora genera mayor preocupación entre las autoridades, sin embargo, es el lento desempeño que ha mostrado la economía en lo que va año, pues apenas se ha expandido un 1.2% en el primer semestre. Se atribuye, según las autoridades, al pobre desempeño mostrado en el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) en junio, que fue de apenas 0.3%, tomando en cuenta que en mayo (mes anterior) había crecido 2.4%.

En su reunión de julio, las autoridades decidieron mantener su tasa de interés de política monetaria (TPM) en 7.75% anual. Esta pausa en el ciclo de reducciones de tasas de interés, según el BCRD, toma en consideración los factores de incertidumbre provenientes del entorno internacional. Destaca, igualmente, el contexto en el cual la inflación doméstica se encuentra en el centro del rango meta, como resultado de la implementación de las políticas monetaria y fiscal, así como de las menores presiones de demanda interna.

Datos del Banco Central y del Ministerio de Hacienda indican que el PIB estimado está en US$122,336.7 millones, lo que supone que las reservas internacionales netas (RIN), que cerraron julio en US$15,425.6 millones, equivalen a un 12.6% del PIB. En el último mes, han bajado en US$771.6 millones, es decir, un 4.8%.

Las cifras actualizadas en torno a este indicador macroeconómico establecen que superan los parámetros exigidos por organismos internacionales como el FMI y que, además, han desempeñado un papel fundamental en la estabilidad macroeconómica. De hecho, la devaluación del peso frente al dólar fue un 1.79% entre junio y julio, pero cuando se compara con enero los números establecen (aún) una apreciación de 1.06% en lo que va de año.

En esencia, al analizar los datos, el aumento de la cotización del dólar, de paso, coincide con los esfuerzos que han hecho las autoridades por mantener estable el peso. La caída observada en las reservas en el último mes, al vender dólares para recoger pesos (desmonetizar), se traduce en una disminución del medio circulante, lo cual se refleja, a su vez, en el lento desempeño económico.

Principal reto

¿Cuál es el principal reto que tiene el Banco Central? La deuda. La respuesta es simple, pero la fórmula para entenderla pudiera ser complicada, ya que gran parte de estos pasivos resultan de los efectos de la política monetaria, una parte relacionada con las medidas adoptadas tras la crisis financiera de 2003. Sólo en los primeros tres meses de este año, la deuda de esta institución aumentó en US$2,149.1millones, un 12.4%, al pasar de US$17,272.3 a US$19,421.7 millones.

La deuda del Banco Central ha aumentado un 136.3% desde 2013 a la fecha, al pasar de US$8,220.1 millones a US$19,421.4 millones, según datos al cierre de julio, lo que implica un aumento neto de US$11,201.3 millones. En este período, por igual, las reservas han aumentado en US$11,810.7 millones, es decir, una cantidad similar al aumento de la deuda. Pasaron de US$4,386.5 millones a US$16,197.2 millones al cierre de julio. Sin embargo, al tomar como referencia la actualización del 1 de agosto, cuando las reservas bajaron a US$15,425.6 millones, la diferencia neta desde 2013 a la fecha es de US$11,039.1 millones, equivalente a un 251.7%.

En todo caso, la deuda sigue dominando sobre las reservas netas del Banco Central. En 2013, por ejemplo, por cada dólar en reservas la deuda era de US$1.87, aunque en los últimos años esa relación se ha reducido hasta alcanzar el US$1.26 de deuda por cada dólar en reservas, según los datos cortados al 1 de agosto de este año.

Tal y como afirma el Banco Central en su portal, los niveles actuales de reservas internacionales permitirán continuar contribuyendo con la estabilidad cambiaria que ha caracterizado a la economía dominicana en los últimos años y a enfrentar cualquier choque externo que pudiera afectar el mercado de divisas doméstico. Sostiene que esto se hace con el fin de evitar presiones exacerbadas sobre el tipo de cambio y de propiciar un clima de certidumbre en los agentes económicos locales, inversionistas extranjeros y en el público general.

Reservas netas del Banco Central

Las reservas netas del Banco Central dominicano (BCRD) perdieron US$771.6 millones al comparar el cierre de junio y julio de este año, al pasar de US$16,197.2 millones a US$15,425.6 millones, lo que supone una reducción relativa de -4.8% en los últimos 30 días.

En este período, también se ha observado una ligera pérdida de valor del peso dominicano frente a la moneda estadounidense, al pasar de RD$55.1197 a RD$56.1066, lo que indica que el dólar aumentó su valor en RD$0.9869, es decir, que el peso dominicano perdió un -1.79%. El nivel de las reservas internacionales es similar al de febrero de este año cuando se situaron en US$15,589.7 millones, tras haber aumentado en US$990.9 respecto al cierre de enero, cuando estuvieron en US$14,598.8 millones.

En el entorno doméstico, admite el Banco Central, durante el primer semestre del año la actividad económica ha moderado su ritmo de expansión al crecer 1.2% de forma acumulada en el período enero-junio de 2023, como resultado de la desaceleración de la demanda interna y el deterioro del entorno internacional en un contexto de mayor incertidumbre. Destaca que el buen desempeño de las actividades generadoras de divisas ha contribuido con la estabilidad del peso dominicano.

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