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lunes, abril 15, 2024

Los españoles pierden cinco puntos de renta frente a la media UE desde 2018

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La renta per cápita de los españoles es un 15% inferior a la media europea, una brecha que se ha ampliado cinco puntos en un lustro. Un empobrecimiento respecto al viejo continente que aleja el sueño español de asimilarse a la economía centroeuropea, pues pese a que el PIB per cápita español subió más de 1.000 euros en 2022 (hasta 24.580 euros), el conjunto de la economía aún no recupera los niveles previos a la pandemia. De esta forma, la riqueza de los ciudadanos españoles está ahora a 4.200 euros de la media de la Unión Europea (UE), 1.500 euros al año más lejos que en 2018.

Lejos quedan los años de principios de siglo en los que la riqueza por ciudadano español se asemejaba a la media europea y se soñaba con mirar de tú a tú al centro y el norte de Europa. El año 2003 fue el más próspero si observamos esta comparativa. El PIB per cápita de España representaba el 97,7% de la media europea. De hecho, la riqueza de cada uno apenas distaba en 500 euros anuales: 22.680 euros anuales en España, por 23.210 euros anuales en la Unión Europea.

Y es que el análisis que desprenden los datos del PIB per cápita revelan que la economía española avanza con el freno de mano echado desde la crisis financiera de 2008, crisis de deuda y pandemia mediante. Así, la riqueza por cabeza es prácticamente similar en 2022 que justo antes del shock financiero.

La brecha actual, por tanto, la explican los últimos 15 años: mientras la economía española está prácticamente igual en riqueza por habitante, la media UE sí ha sido capaz de prosperar. Si los economistas consideran crecimiento real cuando hay variaciones del 2% en el PIB, la riqueza del conjunto español se pasó sin crecer a ese ritmo entre 2007 y 2015, una etapa en la que el PIB per cápita de la UE apenas varió.

Al margen de la riqueza generada, de media, por cada ciudadano, lo cierto es que España sufre de un problema de bajos salarios respecto a Europa que afecta al crecimiento potencial de la economía. «Tenemos un problema de bajos salarios que también incide en lo que la economía puede crecer«, indicaba esta semana el director de Estudios Financieros de Funcas y catedrático de Análisis Económico, Santiago Carbó, en una conferencia del Consejo General de Economistas.

Los datos de Eurostat relegan a España en la tabla europea. Entre los Veintisiete, ocupó la decimocuarta plaza entre los países con renta por habitante más alta, en mitad de tabla. Y los datos también explican que la fuerza productiva del mercado laboral y el empresariado español supone tres cuartas partes de la media europea, lo que explica que España se quede descolgada.

Nada cambia en el sur

Precisamente en el sur nada cambia. Los denominados de forma despectiva PIGS durante las pasadas crisis, es decir, el término peyorativo formado a partir de las iniciales en inglés de Portugal, Italia, Grecia y España, siguen en la parte baja (ver gráfico) de la comparativa del nivel de riqueza por habitante en la Unión Europea. Grecia y Portugal son las grandes economías del euro más rezagadas, con una riqueza media por habitante de 18.830 euros y 19.290 euros, respectivamente.

Igual que le ocurrió a España, la otra gran economía mediterránea, Italia, jamás ha sido capaz de recuperar la riqueza media por habitante que consiguió generar a comienzos de siglo y que se diluyó con las sucesivas crisis.

La media de la Eurozona supera los 31.000 euros. Y el espejo más cercano a España, Francia (33.230 euros) y Alemania (35.860 euros), han protagonizado una carrera a lo largo del siglo que deja como ganadora a la locomotora europea.

En el centro de Europa suben el nivel Países Bajos, cuya riqueza media por habitante supera los 43.000 euros; y donde Luxemburgo, un país que tiene prácticamente los mismo habitantes (640.000) que Zaragoza, tiene la riqueza por habitante de la Unión Monetaria, con casi 84.000 euros.

El ‘milagro’ irlandés

Hay un caso excepcional en Europa, el de Irlanda, que destaca por encima del resto y va camino de alcanzar al pequeño país centroeuropeo que es ahora el más rico por habitante, Luxemburgo. Los irlandeses han más que duplicado su PIB per cápìta desde al año 2000, cuando ya era de 33.000 euros por ciudadano, y ya alcanza los 77.000 euros.

Ahora bien, en las décadas previas llegó a ser el país más pobre de Europa Occidental, con tasas de inflación por encima del 20% anual, y tras el boom inmobiliario se le llegó a incluir en el gris grupo de los PIGS tras ser rescatada. Desde 2014, el indicador del PIB per cápita crece exponencialmente, incluso en los años de pandemia, hasta alcanzar los actuales 77.000 euros, teóricamente, por ciudadano.

Sin embargo, es un país que ha generado gran parte de su riqueza centrándose en una política de baja fiscalidad para a atraer a empresas, especialmente ligadas al sector tech y las finanzas, que ha generado empleo cualificado. Así, gracias a la llegada de empresas multinacionales al calor de uno de las políticas fiscales más laxas de la OCDE, se podría decir que el crecimiento de Irlanda es importado. De hecho, Irlanda cuenta con uno de los tipos impositivos más bajos de la UE en Sociedades, al 12,5%, cuando la media supera el 20%.

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