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viernes, abril 12, 2024

Tras derrota electoral, ¿podría Bolsonaro acabar en la cárcel?

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DW – Jair Bolsonaro fue derrotado este domingo (30.10.) en su intento de reelección y se espera que deje el cargo el 1 de enero de 2023. Con ello, perderá también las protecciones legales que se otorgan a los presidentes de la república, y responderá a las investigaciones y procesos penales como un ciudadano común.

El desafuero dejará a Bolsonaromás vulnerable a los procesos judiciales. El propio presidente citó esta preocupación en conversaciones con aliados y en declaraciones públicas. «Tengo tres posibilidades de futuro: ir preso, ser asesinado o la victoria», declaró Bolsonaro ya en agosto de 2021.

Los ex presidentes Lula y Temer pasaron por la cárcel
En una sociedad tan polarizada como la brasileña en los últimos años, el deseo de detener al adversario se ha convertido en parte del debate político.

Una de las consignas que más se escuchan en las manifestaciones a favor de Bolsonaro es: «Lula, ladrón, tu lugar es la cárcel». En el otro lado, muchos izquierdistas también expresan el deseo de ver a Bolsonaro arrestado después de salir del Palacio de Planalto: uno de los memes que circularon en las redes sociales durante la campaña decía: «Lula elegido, Jair arrestado».

A esta relación entre el debate político y el procedimiento penal contribuye la historia reciente de la democracia brasileña, en la que dos ex presidentes han tenido que pasar periodos en la cárcel.

Luiz Inácio Lula da Silva, elegido el domingo para su tercer mandato, estuvo encarcelado durante 580 días, tras ser condenado en segunda instancia, sentencia que posteriormente fue anulada por el Supremo Tribunal Federal (STF).

Michel Temerestuvo dos veces en prisión preventiva en el marco de un caso de corrupción en la construcción de la central nuclear Angra 3: la primera vez estuvo detenido durante cuatro días y en la segunda cinco días.

Las investigaciones contra Jair Bolsonaro
Bolsonaro es actualmente el objetivo de cuatro investigaciones que se están llevando a cabo en el STF, referidas a las siguientes cuestiones:

– Filtración de datos de la investigación secreta de la Policía Federal sobre un ciberataque contra el Tribunal Superior Electoral (TSE).

– Falsa asociación entre la vacuna COVID-19 y el riesgo de contraer el virus del SIDA.

– Intento de interferencia indebida en la Policía Federal.

– Vínculos con organizaciones de difusión de noticias falsas sobre el proceso electoral (milicias digitales y actos antidemocráticos).

A partir del 1 de enero, cuando Bolsonaro ya no sea presidente, el Tribunal Supremo deberá considerar el envío de estas investigaciones a la primera instancia. La decisión se tomará caso por caso. A partir del próximo año, Bolsonaro también podría ser objeto de nuevas investigaciones y acusaciones.

Una vez concluidas las pesquisas, si hay indicios de la comisión de un delito, Bolsonaro sería denunciado ante un tribunal de primera instancia y juzgado, con la posibilidad de recurrir a la segunda instancia y, posteriormente, a tribunales superiores.

Lula fue detenido en abril de 2018, más de siete años después de salir del Palacio de Planalto. Del mismo modo, el eventual encarcelamiento de Bolsonaro en una acción penal llevaría años, desde el proceso en primera instancia hasta que se agoten todos los recursos judiciales.

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